viernes, 3 de enero de 2014

Una mujer capaz de mover al mundo: Rebeca Villanueva

Rebeca Villanueva

Recuerdo que Rebeca Villanueva, una joven madre de dos niñas, fue envuelta con una bandera blanca poco antes de terminar una tenaz protesta contra los impuestos en Hermosillo, México.

Era el 24 de febrero de 2013 y yo la veía a tres metros de distancia, en medio de una multitud que la protegía con un atinado ahínco, como se defiende a una reina. Tenía la marca de la pesadumbre en su mirada y la bandera le cubría los hombros.

Esa bandera la había utilizado como señal de paz unos minutos antes de que ella y los manifestantes fueran interceptados y agredidos por pandilleros encapuchados, enviados y pagados por alguien que, a fuerzas, quería acallarlos. Esa vez, recuerdo, hubo heridos y jamás intervino la policía.

Rebeca Villanueva, entonces de 36 años, se sentía responsable por los simpatizantes agredidos, aunque alguien le sugirió no hacerlo pues en realidad quienes apoyaban la causa lo hacían de manera voluntaria. Y así era.

Para todos ellos, esa abogada de grandes y expresivos ojos era ya una líder con la capacidad suficiente para mover al mundo, aunque ignoraban que, de hecho, ese liderazgo no era algo nuevo ni mucho menos fortuito.

Siendo niña —la mayor de un grupo de primos— fraccionó el gran huerto de naranjas, mangos y limones de la casa de sus abuelos y lo convirtió en la Ciudad del Bosque, un lugar de recreo donde fue muy feliz hasta que sus tías la reprendieron porque cobraba un peso a los primos como una cuota para el mantenimiento de su rincón de juegos.

“Yo llegaba a casa de mi abuela Alicia y veía nomás el dedo inquisidor y la escuchaba gritar: ¡La Rebeca tuvo la culpa! Me echaban la culpa de que yo anduviera moviendo a mis primos y a mí siempre me tocaba el regaño”, recuerda entre risas.

Años más tarde, en la preparatoria privada a la que asistía, la adolescente Rebeca Villanueva daría nuevas señales de liderazgo cuando una tarde de verano trasladaron su grupo a un salón sin aire acondicionado. Con voz rígida, convenció a sus compañeros a abandonar el aula y cerró la puerta con un candado hasta que el director fue a entablar una conversación con ella. ”No va a haber clases hasta que nos pongan la refrigeración”, le dijo. Fue muy enfática. Al día siguiente, el aula tenía un moderno equipo enfriador de aire.

En 2002, recién casada, se mudó a Montecarlo, en una de las zonas que prometía la mayor plusvalía en el poniente de Hermosillo. Todo marchaba muy bien hasta que la empresa constructora colocó en la esquina de su casa un contenedor de basura para que los vecinos la depositaran y facilitaran el trabajo al recolector, aunque su casa se impregnara de fétidos olores.

Habló con los directivos de la constructora para que repararan su error y cada vez que una casa modelo era inaugurada, Rebeca reunía a otros vecinos con problemas similares y protestaban con pancartas. Así lograron que la empresa reaccionara en su favor y modificara el concepto residencial.

Montecarlo, que en los años posteriores fue el lugar idóneo para que sus hijas crecieran, comenzó a presentar diversos problemas de urbanidad y en 2010 las cosas se complicaron.
Un nuevo proyecto municipal había comenzado a crear una amplia vialidad junto a su zona y le cerró el tránsito a los habitantes de Montecarlo, al mismo tiempo que los obligaba a recorrer dos kilómetros hasta encontrar un retorno. Eso molestó a Rebeca Villanueva, quien compró cartulinas, escribió unas quejas, reunió a sus vecinos y protestó contra el Ayuntamiento, aunque quizá fue el cierre de calles lo que obligó a los funcionarios a acercarse a dialogar con ella.

Después de las negociaciones, no solo construyeron un acceso especial para Montecarlo, sino que además se arreglaron otras calles, se remodeló el parque local, se embelleció la colonia y se organizaron actividades deportivas y culturales para los vecinos.

Rebeca fue nombrada presidenta de la asociación de vecinos, como un reconocimiento a ese liderazgo que les dio muchos beneficios en bloque.

“Ahora tenemos cinco señores que trabajan en la limpieza de la colonia, un guardia de seguridad que anda en una patrulla que conseguimos y administramos una oficina interna”, presume, a manera de logros.

Sin embargo, en el anecdotario personal de Rebeca Villanueva hay una fecha que está remarcada: 14 de diciembre de 2012, la fecha en la que el Congreso aprobó un aumento a los impuestos y un nuevo tributo por la tenencia de vehículos nuevos.

Esa vez estaba en una fiesta previa a la Navidad y la noticia la molestó. “En mi casa ninguno de mis dos carros son nuevos, así que no pagarían la tenencia; pero mi hermana y mi papá sí tendrían que pagarla y me pareció un abuso”, recuerda.

A través de lnternet se convocó a una reunión en el Congreso y ella invitó a sus amigos. Su participación activa llamó la atención y, sin darse cuenta, comenzó a liderar un grupo multitudinario que después saldría a las calles a protestar contra el gobierno en más de veinte ocasiones.

El 6 de enero siguiente, Rebeca Villanueva y tres hombres encabezaban una caravana con más de veinte mil personas manifestándose en contra de los impuestos, quizá el evento multitudinario más exitoso de ese movimiento social, que terminó en un mitin.

Su poder de convocatoria y de movilización era tal que el gobierno le puso la mira de manera inmediata. La identificaban como la líder y los afines al partido político en el poder la atacaban en las redes sociales. Pero nadie subestimaba su fuerza, ni siquiera el gobernador, que se sentó a dialogar con ella, aunque no cedió, en lo absoluto, a modificar los impuestos o eliminar la tenencia.

Rebeca Villanueva es una líder. Lo saben muchos. Lo sabe ella que sintió su piel erizarse cuando miles de manifestantes todavía avanzaban en la caravana a escuchar su discurso en un mitin que había terminado mucho antes. Lo sabe el gobierno. Lo saben los pandilleros que atacaron a sus simpatizantes. Lo saben aquellas personas que la envolvieron en una bandera blanca y la escoltaron hasta un sitio seguro después de la agresión.


Tomado del blog Historias Ambulantes

miércoles, 1 de enero de 2014

Patriarcado, justicia, mujeres

Patriarcado, justicia y mujeres


Lydia Marina Flores  Granados


El sistema patriarcal es tan permisivo con las formas de violencia contra las mujeres, que para juzgar a un hombre, siempre es difícil para que asuma la responsabilidad porque el mismo sistema no lo encuentra culpable.



Las actitudes en el ejercicio de la violencia contra las mujeres, contribuyen a reproducirla como fenómeno normal en la sociedad.

El patriarcado, ha tenido su gran aliado en el sistema estatal para crear la violencia de género especialmente la violencia contra las mujeres, fomentándose LA DESIGUALDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES.

No se ha permitido una verdadera EQUIDAD y han sido miles de años en que la mujer ha sufrido violencia física, psicológica, sexual y económica, por parte del hombre,

Es un calvario que ha llevado bajo sus hombros. Ha sido criada, crecido y educada, con baja autoestima; no se le ha enseñado a defender sus derechos, quien por años y años ha sido ultrajada, vejada, minimizada, abochornada tanto en público como en privado; la mujer en la historia ha sido objeto de la conducta machista.


Esta conducta es histórica, opera como un componente conductual con tendencia a la predisposición de actuar de determinada manera encaminada a la discriminación y a la falta de igualdad, conductas hostiles en el trato a la mujer, por el solo hecho de ser mujer, que siempre ha recibido un trato desigual.

Entonces al sustentar las leyes que todos somos iguales ante la ley; se vuelve un juego de doble moral, aceptado por el sistema que ha permitido la desigualdad en el trato hacia la mujer.

Siguiendo este mismo orden de ideas, y la permisividad que el sistema patriarcal ha promovido, estableciéndose así un juego entre lo moral, lo ético y la tolerancia de la sociedad en general en aceptar las relaciones sexuales con menores de edad, que se dan en un estatus de poder.

Desde una perspectiva y posición personal y profesional: ¿Cuál o cuáles serían las estrategias a realizar para prevenir la trata y ESC (Explotación Sexual Comercial)  y ser mejores aplicadores de la justicia desde un enfoque de género y derechos humanos? 



Desde mi trabajo se puede implementar, la educación preventiva a la población para prevenir la violencia y la explotación sexual, dar tratamientos psicológicos pero primordialmente para las mujeres, las niñas y niños hijos de las víctimas de violencia de género, de violencia intrafamiliar, y sexual.

Debemos enfocarnos en implementar un tratamiento educacional en las mujeres víctimas de violencia y de explotación sexual, haciéndoles saber que ellas no son inferiores a los hombres y que tienen igualdad de oportunidades y derechos.



Comencemos a inculcarles valores para erradicar la misoginia y odio hacia la mujer, y avanzar a una equidad de género, dándoles capacitación y orientación, a través de los tratamientos psicológicos.

Esto tendría un carácter social para la prevención de la violencia y explotación sexual comercializada, y la promoción de los valores de convivencia social con énfasis en la población en situación de riesgo y vulnerabilidad, de las Mujeres, niñas y niños y adolescentes.
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Artículo publicado y compartido para el Debate Violencia de Género y responsabilidad del Estado, del grupo en Red Proceso Penal Acusatorio en Linkedin.

 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Maestras en el Zócalo exponen las razones de su lucha

La SEP elabora textos como si todos los niños vivieran en las ciudades, donde hay posibilidad de que ellos amplíen su conocimiento en museos, circos, zoológicos, cines, supermercados…en las comunidades los pequeños apenas conocen el caminito de la escuela.


Por Inés García Nieto  



Cinco mil o tal vez diez mil docentes de estados como Chiapas, Oaxaca, Nayarit y Michoacán entre otros estados, están bajo coloridos toldos de plástico, que a su vez resguardan anafres, sillas, botellones de agua, cacerolas y pequeñas casas de campaña.
Las campanadas de Catedral anuncian las 12 del día, y en calles aledañas al zócalo, los capitalinos transitan curioseando el gran campamento magisterial instalado desde el 19 de agosto de este agitado 2013.

Jóvenes y adultos, mujeres y ancianos se atreven a pasar en medio de los campamentos organizados por zonas y delegaciones, donde un escrito hace patente el rechazo a la reforma educativa, propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto al poder legislativo.

En uno de esos toldos hay un grupo de mentores procedentes de Tuxtepec, Oaxaca. Dos maestras se dan a la tarea de recoger los utensilios para guisar y dormir, y a ellas se pide una entrevista. Ofrecen sillas en señal de aceptación. Una vez listas grabadora y cámara inician las preguntas de rigor:




¿Sus nombres y en qué escuelas trabajan?    
Carmen Robles y Susana Sánchez. Las dos trabajamos en la primaria “Dr. Manuel Gamio”.

¿Qué grados dan? Susana da primero y segundo, y yo tercero y cuarto. Otro maestro da los dos últimos grados de primaria.

¿Desde cuándo están en el zócalo y por qué?

Llegamos el 19 de agosto y nos manifestamos de esta manera porque no estamos de acuerdo en la reforma educativa, porque el gobierno a través de la SEP no considera el medio, el contexto en el trabajamos.

Sí estamos de acuerdo a la evaluación que se haga a nuestro trabajo, pero necesitamos que el gobierno valore las condiciones en que enseñamos. Insistimos en que no sea un solo examen a nivel nacional, sino que considere la capacidad de entendimiento de los niños indígenas.

¿Ustedes enseñan a niños indígenas?

Si, tres docentes atendemos a 78 niños cuya lengua es el chinanteco y el mazateco. Nosotros laboramos sólo con pizarrón y gis, en la única escuelita de la comunidad “Pescaditos de Abajo” perteneciente al municipio de San Miguel Soyaltepec, Tuxtepec.

¿Ustedes hablan esas lenguas? Si porque cuando los niños no entienden lo que les explicamos en español, se lo tenemos que enseñar en chinanteco para que  aprendan.

¿Cómo cree que pueda ser la evaluación de la SEP para el magisterio de México? 
Lo desconocemos. Nosotros decimos que sí aceptamos la evaluación, pero queremos que se consideren las condiciones del lugar, del material, del grado de marginación de la comunidad, pero el gobierno no quiere ver esto.

¿Qué es lo que sí considera entonces?

Quitarnos el trabajo, nosotros percibimos que el gobierno quiere dar empleo a los jóvenes quitándonoslo a los que tenemos más de 20 años en servicio, pero lo que el gobierno debe hacer es crear más plazas para los nuevos docentes.

¿El fondo de la reforma educativa cual será, según la Coordinadora de Trabajadores de la Educación?

El gobierno pretende que el magisterio pierdas sus derechos laborales, sus prestaciones, y esto no sólo lo defienden los maestros de la CNTE, a esta lucha también se han sumado los maestros afiliados al SNTE. De esos maestros hemos recibido mucha ayuda del 1 de septiembre a la fecha.

¿Ustedes maestras, en que marchas han participado?

Hemos ido al Senado, a la Secretaría de Gobernación, al Aeropuerto, a la SEP.

¿Cómo los ha tratado la población?

Como en todo, unos nos motivan a seguir adelante en la lucha, y otros nos ofenden. De flojos y revoltosos no nos bajan.

¿A quienes rechazan estas movilizaciones que les diría?
Que no somos flojos, que sí trabajamos, que cuando ganemos esta lucha, no solo nosotros seremos beneficiados, sino sus hijos también.

¿Por qué serán beneficiados sus hijos?
Porque si nosotros que tenemos conocimiento, conciencia, y capacidad de organización, no somos capaces de defender lo que afecta nuestra vida personal y profesional  ¿seremos capaces de defender el derecho de educación de los niños de nuestro país?

¿Si no defienden lo suyo, menos lo de los demás…’

Así lo vemos. En México se están viviendo momentos de cambio. Sabemos que la lucha es difícil, más no imposible.

¿Ustedes como mujeres no sienten miedo?

Si lo tenemos, más cuando se habla de que llegarán los granaderos a desalojarnos con agua, con bombas, con gases  lacrimógenos, pero eso ya lo vivimos en Oaxaca en el 2006 con el gobernador Ulises Ruiz, y aquí seguimos.

¿De las  evaluaciones Enlace que opinan?

De esas evaluaciones a los niños le digo tres cosas. La SEP cambia constantemente los planes de estudio, y aunque nosotros tomamos cursos cada ciclo escolar para entender lo que enseñaremos, apenas nos estamos adaptando a uno cuando ya llega otro y eso afecta nuestra tarea. También hay cambios en los libros de texto. Antes las páginas eran atractivas, con ilustraciones, hoy es pura letra. A los niños no les despierta el interés por el conocimiento  

El otro punto es el contexto. La SEP elabora textos como si todos los niños vivieran en las ciudades, donde hay posibilidad de que ellos amplíen su conocimiento en museos, circos, zoológicos, cines, supermercados, pero en las comunidades los pequeños apenas conocen el caminito de la escuela, el mercado, su parque, su río.

¿Esto explica el contexto del que hablan como maestros?
Eso explica la desventaja, el contraste, el abandono en que viven miles de personas, miles de niños. Las escuelas de las comunidades necesitan tecnología, porque sí hay señal para los celulares,  también debe haber señal para internet, ¿por qué hemos de ver que esos niños crecen con tantas desventajas?

¿Los niños destacados de las comunidades reciben becas?

Las becas sólo se otorgan en las ciudades, en las comunidades no.

¿Algo qué quiera agregar o precisar maestras?     


Nosotros ya queremos regresar a nuestras aulas, pero mientras el gobierno no nos escuche, no vamos a regresar. Por este medio agradecemos el apoyo recibido por la población, quienes vienen y nos dejan agua, café, atunes, y nos permiten asearnos en sus casas, y también el apoyo de los padres de familia en Tuxtepec, que este miércoles marcharan en apoyo a nuestra lucha. 

lunes, 26 de agosto de 2013


Todos tenemos un boleto

a la discapacidad: Milly Marín


Aún con ceguera, la fotografía nos permite conocer nuestro potencial, y mostrar la belleza de nuestro paisaje interior.
Por Inés García Nieto

Carmen Milagros Marín Santibáñez, Milly, es una joven que no ve. Pero de sus grandes ojos emana la luz de la fe. Y en su mente y en su vocabulario no existe la palabra: “No puedo”.
Nació en una ambulancia de la Cruz Roja. A  los 8 años de edad planeó su vida como mujer de éxito, y a los 12 años perdió la capacidad de ver, por un mal funcionamiento en su retina.
A sus 35 años es una mujer que se ha cobijado en la fe. Vive con esperanza, camina al lado del amor, y se declara mujer de éxito.

Milly, como la llaman sus amigos, dio una entrevista a MIRADA A DISTANCIA. Y aparte de su voz, todo su  ser expresa felicidad y paz. Su sonrisa contagia al expresar: “¡Mi  vida es un milagro!”.

Ella nació un domingo de Pésaj  -Pascua-: El 26 de marzo de 1978. Tras perder la capacidad de ver a los 12 años, hoy dice: “Ya no hago planes para más de dos días”.
—Sí me organizo y planeo cosas, pero no me aferro a ello. Hoy sé que dependo del amor del Creador. Él prometió caminar a mi lado, y estar al control de mi vida.

Milly vino al mundo en una ambulancia de la Cruz Roja, cuando su madre era llevada del municipio de Tlacotepec a Cuautla, Morelos, para dar a luz.
Tras ser muy enfermiza, sus padres decidieran dejarla con los abuelos paternos, en la colonia Roma, del Distrito Federal.  A los 8 años de edad, conoció a la dueña de una agencia de viajes: A Rosario de Aviega. Y ella fue su  ejemplo a seguir.  Se dijo: “A los 35 años estaré conociendo Europa, hablaré el  inglés y tendré mi propia empresa”.

A  los 12 años, a punto de entrar a Secundaria, regresó con sus abuelos a Morelos. Y esto la contrarió, por ir contra sus planes de vida.
En junio de 1990, empezó con dolor de ojos y cabeza. Y al ser inscrita, vio cómo la secretaria escribía su nombre. Ya en  clases no pudo leer las letras en el pizarrón.
Al paso de los días sentía como si tuviera “diurex” en los ojos. El diagnóstico fue retinosis pigmentaria; enfermedad hereditaria, que puede desarrollarse en cualquier momento de la vida.

Esto hace decir a Milly:
“Todos tenemos un boleto a la discapacidad; ya sea por enfermedad, accidente o ancianidad. Esto debe despertar la sensibilidad de quienes hoy nos ven como un estorbo desagradable y feo. Porque un día pueden quedar sin la capacidad de caminar, oír o ver. La pregunta que hago a esas personas es: “¿Cómo les gustaría ser tratados en esa condición?”.
Milly estudió repostería, manualidades, el idioma Braille, masoterapia, computación. Y actualmente se prepara como sommelier. Y también como fotógrafa, en el taller “Mirar sin Límites”, dirigido por Juan Miranda, en el Comité Internacional Pro Ciego.

Ella afirma:
“La ceguera me dejó suspendida en la nada, y 14 años estuve aislada del mundo. En esos momentos de dolor, Jesús fue luz a mi oscuridad. Fui inscrita en el Comité Pro Ciegos, e inició mi rehabilitación y estudios.
“Hoy valoro el cómo mi papá-abuelo me preparó para la vida. Decía que el 9 era calificación mediocre, que debía esforzarme para la excelencia. Antes de morir me pidió perdón, al estar consciente que… ´¡Me exigió cañón!´.

“Eso me pasa ahora con mi maestro de fotografía, Juan Miranda. El cree que todos los seres humanos podemos dar más, y quiere que descubramos y alentemos nuestro potencial.
“El, su esposa Norma, y Gina Estrada, representante de Relaciones Públicas de la Asociación de Sommeliers Mexicanos… ¡Han sido una bendición en mi vida!
“Miranda llegó al Comité cuando yo había tirado la cámara fotográfica. Mi esposo, quien me había iniciado en este arte, recién había fallecido, y yo no quería saber nada. Juan me dio su cámara, le tomé dos fotografías, y le gustaron. Y ahí nació una gran amistad”.

Milly Marín, quien sabe que la mayor parte de la discapacidad visual es adquirida (ya sea por diabetes, glaucoma o retinosis), dice:
“Hemos descuidado la alimentación, y es ésta es la base del desarrollo emocional y físico. Si tu cerebro no recibe lo necesario, no responderá con la eficiencia que lo puede hacer. La publicidad nos ha llevado al exceso de los azúcares y las grasas, y por ello crece alarmantemente la diabetes y enfermedades cardiovasculares.
“¿Cuántas personas en México tienen discapacidad visual; ya sea baja visión o ceguera? El 1 por ciento de la población total de México tiene ese problema. Esto es: Una de cada 100 personas, tiene un tipo de discapacidad visual.
“Las personas tienen temor a ser discapacitadas, y éste se manifiesta en rechazo. He escuchado decir, ante un niño con Síndrome de Down: ¡Qué raro, qué feo! ¡Qué pena que aún con todos los sentidos funcionando, la gente no sea capaz de ver el alma de las personas!
“Otro error: No somos los pobrecitos ni somos la Mujer Maravilla. A mí me han dicho: ´Tú has logrado muchas cosas porque tu problema  te ha obligado a desarrollar otros sentidos´. ¿Por qué no lo hacen ellos también? Si no veo, tengo que apoyarme con el oído y el tacto para caminar. ¡Si no, termino rompiéndome la cara!”.

Aflora la fe de Carmen Milagros Marín Santibáñez, entre el tenue humo de su taza de té:
“Dios nos da la habilidad de hacer, y nos pide que aprovechemos al máximo ´eso´  para lo que somos buenos.
“Cuando Él está con nosotros, nada hay que se interponga en  nuestros planes. Yo he experimentado lo sobrenatural que hay en la vida, y sé que todo viene de Él.
“Como conozco su amor incondicional, soy teatrera también. Si las cosas no salen cuando yo pienso que deben salir, le hago panchos, lloro y pataleo.  Entonces  Jesús me dice: ´Todo tiene su tiempo. ¡Espera!´”.

La joven concluye esta rica plática, hablando de su nueva forma de comunicación: La fotografía.
“La imagen que nosotros mostramos al espectador tiene el propósito de expresarnos, de mostrar un pensamiento, una forma de vida, y sólo logramos esa comunicación si esa imagen dice algo a quien la ve. Si le provoca un recuerdo o  una emoción.
“Fotografiar no es sólo disparar la cámara y captar un objeto, sino mostrar nuestro paisaje interior.

“Estoy convencida”, dice sonriendo y feliz Milly Marín Santibáñez, “que al ser humano le falta descubrir lo extraordinario que hay en él. Una vez que experimente esa belleza interior, será capaz de ver lo extraordinario que hay en los demás”.